Continuamos con la historia de la pintura norteamericana. Esta vez el cambio es radical. Acaba la Segunda Guerra Mundial y nace en Nueva York una tendencia expresionista abstracta autenticamente americana.

El arte abstracto se definió como la expresión máxima del mundo interior del artista y todos tenían en común el gran tamaño de sus lienzos, las fuertes pinceladas y el uso de pintura experimental. Entre los artistas más destacados encontramos a Jackson Pollock, Willem de Kooning, Mark Rothko y Arshile Gorky.

Pollock y de Kooning siguieron la Action Painting, que consistía en pinceladas poderosas y en arrojar pintura bien con el cubo o con pinceles para dejar un reguero de gotas. El Colour-field painting fue seguido por Rothko y consiste en dar énfasis al color sobre grandes superficies como si fuera un campo de color.

Esta tendencia abstracta genuinamente americana coincidió con el ascenso de Estados Unidos sobre el resto del bloque occidental, consolidando el poder hegemónico que todavía nadie le disputa. Y aunque la posguerra fue dura, no tanto para ellos, pronto comenzaron los felices años 50 y el resurgir de la American Life.

Convergencia, Jackson Pollock.

 

Mujer, 1950. Willem de Kooning.

 

Sin título, 1947. Mark Rothko.

 

Golden Brown, 1944. Arshile Gorky.