Está claro que el pintor más importante de la Depresión fue Edward Hopper, cuyo estilo entraba dentro del Realismo Social aunque con una visión bastante peculiar.

Edward Hopper (1882-1967) nació en Nyack, Nueva Jersey. Al principio entró en la Escuela de Ilustración en Nueva York porque sus padres querían que tuviese un futuro pero en 1900 decidió cambiarse a la Escuela de Arte. Allí tres serán los profesores que le influirán de manera decisiva: William Merrit Chase, que le animó a copiar lo que veía; Kenneth H. Miller, que le enseñó nítida y limpia con composiciones ordenadas y Robert Henri, que le enseñó a liberarse de las normas académicas.

En 1906 viajó a París y después a Londres, Berlín y Bruselas. Regresó a París durante unos meses y quedó impregnado de los impresionistas, del fauvismo y del cubismo. En Alemania entró en contacto con los expresionistas. Finalmente pasó por España antes de regresar a Estados Unidos.

A su regreso comienza la primera etapa de su pintura en la que adapta su estilo a las escenas americanas y a los paisajes de Nueva Inglaterra. También probará otras técnicas como el grabado, el aguafuerte, etc.

El éxito no tardó en llegar a comienzos de los años 20, convirtiéndose en el autor de referencia para todos los realistas americanos. Sus obras son imágenes solitarias del mundo urbano o rural, inmersas en el silencio, dentro de un espacio real. La composición es ordenada y geométrica, el juego de luces frío y cortante, lleno de luces artificiales. En sus escenas no aparece más de un personaje aunque cuando añade más de dos vemos que reina la soledad y el anonimato.

Los halcones de la noche.

Cine de Nueva York.

La casa junto a la vía del tren. Esta casa recuerda mucho a la famosa casa de Psicosis.