Una cosa queda clara, que María Antonieta, la Austriaca, no fue todo lo buena reina que se esperaba. Le dio por comer pasteles, beber y descubrir que la vida no consistía sólo en ser extravagante o en imponer modas. Pobrecita. Lo cierto es que al final uno siente pena por ellos porque hoy en día hay ricos igual que Luís XVI y María Antonieta y nadie anda guillotinándolos. Tal vez deberíamos.

Algunos de los objetos más característicos del film que reflejan la extravagancia de la reina.

La joven reina recién llegada a la corte con sólo dieciséis años.

El bello palacio de Versalles. Una de las estancias de María Antonieta. Precioso. Aquí vemos el estilo rococó.

La habitación de María Antonieta en el Petit Trianon, el palacete que Luís XVI le regaló por su cumpleaños. No todos los maridos hacen eso.